Lo anterior ha provocado resultados poco satisfactorios en relación a los cambios profundos que, dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, se busca alcanzar con su utilización. De esta manera, los medios y/o auxiliares han quedado marginados y su eficiencia y ventajas limitados, debido a que su empleo, las más de las veces, es intuitivo; generalmente sus usuarios suelen olvidar al perceptor y a la situación pedagógica donde funcionan.
Delimitar el lugar que deben ocupar los medios auxiliares para la enseñanza lleva no sólo a estudiarlos desde el punto de vista cuantitativo, sino también desde su dimensión cualitativa, lo cual implica, a su vez, considerarlos como parte de una sucesión de hechos que tienen un objetivo pedagógico.
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